Desde la dictación de la ley 20.393 sobre Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas del año 2009, el “Compliance” se ha consolidado como una herramienta efectiva en la gestión de riesgos corporativos y cumplimiento normativo en nuestro país. Gran parte del reconocimiento que hoy tiene esta disciplina en Chile, se lo debe a esta ley. En especial, por consagrar que la correcta implementación de un modelo de prevención de delitos, puede llegar a eximir de responsabilidad penal a las infracciones que la misma norma regula.

El nacimiento de la normativa tiene su origen en los compromisos asumidos por Chile con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en orden a establecer sanciones efectivas y disuasivas, en la persecución de la corrupción. Pese a que hoy el “Compliance” goza de mayor popularidad en el mundo de los negocios y sociedad en general, aún son muchas las personas naturales y jurídicas que desconocen el concepto y su función. Trataremos de ayudar algo en ello.

¿Qué es el Compliance?

Se puede definir como el conjunto de procedimientos y buenas prácticas de una organización, que tienen por objeto identificar y clasificar riesgos; para luego establecer políticas y medidas que eviten que esos riesgos ocurran y se constituyan en una infracción o delito.

¿Cuál es la función del Compliance?

Su función principal es establecer políticas adecuadas que le garanticen a la empresa desarrollar sus actividades acorde a la normativa y regulación vigente. El “Compliance” busca alcanzar estos objetivos, al promover una cultura ética y de buenas prácticas en todos los niveles de la compañía, tales como; directivos, empleados y demás agentes relacionados. El éxito de la actividad de cumplimiento, no dependerá solo de una buena gestión de quien lidere el proceso, sino también del compromiso real de todos los estamentos de la compañía.

¿Cuáles son los próximos desafíos del Compliance?

En la actualidad, el marco regulatorio en el que los agentes económicos desarrollan sus negocios, es cada vez más complejo y exigente. Las empresas realizan a diario múltiples actividades enfocadas a gestionar el cumplimiento de normas y regulaciones que van más allá del alcance de la ley 20.393. La creciente regulación en materias tributarias, mercado de valores, derechos de los consumidores, libre competencia, entre tantos otros, ha permitido la implementación de planes de cumplimiento en todo tipo de organizaciones, tanto públicas como privadas.

Hoy, el “Compliance” tiene muchos desafíos por delante. Uno de ellos es cautivar a las pequeñas y medianas empresas de los beneficios que reporta poner en marcha un programa dentro de la organización. Bajo esta perspectiva, la presencia del “Compliance” cobra relevancia como un elemento que permite; controlar los riesgos y eximir de responsabilidad a la persona jurídica, independientemente de su tamaño. Hacer lo correcto es lo primero en una empresa, lo que se traducirá en resultados positivos para el futuro.

En suma, el “Compliance” no debe considerarse como una mera herramienta de defensa penal de las organizaciones. La experiencia de los últimos diez años en la materia lo avala como un instrumento eficiente en la gestión y administración de una compañía exitosa, en todos sus aspectos o disciplinas, no solo en lo penal.  El “Compliance” es todo para todos, optimice su empresa, protéjase de los riesgos y hágase asesorar.